
Parte de una noticia de prensa me ha escandalizado e indignado.
Reproduzco sólo el comienzo:
“Una estampida de consumidores ávidos por hincarle el diente a las rebajas en el estado de Nueva York asesinó esta mañana a un dependiente de los grandes almacenes Wal-Mart.”
Siempre me ha resultado especialmente duro de asimilar cuando en las noticias relatan que por tal o cual motivo la gente huye en estampida y varias personas mueren pisoteadas. Me cuesta, pero lo puedo llegar a entender como fruto del terror colectivo. Aunque nunca me dejará de parecer un horror que seres humanos mueran aplastados por sus congéneres.
El caso del periódico me parece terrible y ridículo. El hecho de que un empleado de unos grandes almacenes sea asesinado por la vorágine consumista colectiva pre-navideña raya lo surrealista. Una persona muere por la inconsciencia de la masa egoísta obcecada en ahorrarse unos dólares a toda costa.
Me produce vergüenza ajena y me cabrea en gran manera. Espero que ,al menos, antes de salir a la calle con sus compras se hayan limpiados la sangre de sus zapatos, no vayan a ensuciar la moqueta de sus coches, lo si que sería una tragedia.
Sin duda, la gente es especial en Navidad.
Sin duda, la gente es especial en Navidad.









