viernes, 28 de noviembre de 2008

… y entre todos lo mataron



Parte de una noticia de prensa me ha escandalizado e indignado.
Reproduzco sólo el comienzo:

“Una estampida de consumidores ávidos por hincarle el diente a las rebajas en el estado de Nueva York asesinó esta mañana a un dependiente de los grandes almacenes Wal-Mart.”

Siempre me ha resultado especialmente duro de asimilar cuando en las noticias relatan que por tal o cual motivo la gente huye en estampida y varias personas mueren pisoteadas. Me cuesta, pero lo puedo llegar a entender como fruto del terror colectivo. Aunque nunca me dejará de parecer un horror que seres humanos mueran aplastados por sus congéneres.

El caso del periódico me parece terrible y ridículo. El hecho de que un empleado de unos grandes almacenes sea asesinado por la vorágine consumista colectiva pre-navideña raya lo surrealista. Una persona muere por la inconsciencia de la masa egoísta obcecada en ahorrarse unos dólares a toda costa.
Me produce vergüenza ajena y me cabrea en gran manera. Espero que ,al menos, antes de salir a la calle con sus compras se hayan limpiados la sangre de sus zapatos, no vayan a ensuciar la moqueta de sus coches, lo si que sería una tragedia.

Sin duda, la gente es especial en Navidad.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Duda escatológica


Enfrentados, ¿quién puede más un pedo o un estornudo?

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Yes, we can



Si, podemos. Por fin podemos estar un poco más tranquilos, menos bombardeados y saturados por la campaña presidencial a los EE.UU. Por fin acabó y tenemos un “campeón”.

Ahora los americanos lo van a tener negro… el presidente. Sí, es un chiste muy malo y políticamente incorrecto, pero ¿qué político es correcto? Obama, la esperanza negra-clarita ganó al abulete rancio renqueante.

Yo contenta con el resultado. No creo que Obama vaya a arreglar el mundo pero seguro que lo dejará mejor que McCain, si este hubiese sido el vencedor.

Hasta enero seguimos condenados a sufrir a Bush pero, al menos, ya podemos pasar página del culebrón electoral yanki, lo cual es un ligero alivio.