
Una caja guardaba Pandora, una caja terrible por su contenido.
Cosa mala había dentro, cosa mala para el Universo.
Pero Pandora era humana, curiosa y de voluntad endeble.
La caja fue abierta y los males esparcidos, sólo quedó la esperanza, estaría bueno que ella también se hubiese perdido.
Ahora era Pandora libre, ya no era guardiana de ningún peligro y una preciosa cajita había ganado para sus pendientes, pulseras y anillos.
Cosa mala había dentro, cosa mala para el Universo.
Pero Pandora era humana, curiosa y de voluntad endeble.
La caja fue abierta y los males esparcidos, sólo quedó la esperanza, estaría bueno que ella también se hubiese perdido.
Ahora era Pandora libre, ya no era guardiana de ningún peligro y una preciosa cajita había ganado para sus pendientes, pulseras y anillos.

5 comentarios:
Las hay que no saben mantener nada cerrado ;) Ahí va lo que he dicho...
Sí, tantos como hombres no pueden dejar escapar un comentario machista como el anterior.
¡Vivan las cajas abiertas!... ¡y las mentes! :)
Luis:
No es bueno tener las cosas cerradas. Hay que airearlas que es muy higíenico... y a veces entretenido.
Isabel Gomar:
¡Vivan! Qué sano es lo uno y lo otro, sobre todo lo otro.
Le sugiero a Pandora, que en el confrecito guarde sus mejores bolas chinas... Para la bisutería hay joveros.
Arudamertxe:
No es mala propuesta, seguro que además tiene bastante sito para otros jugetitos personales.
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